sábado, 22 de noviembre de 2008

2 salones paralelos o el signo de un país.






La "nada" en la Bienal de Sao Paulo
(imagen insertada por eddy chacón)



ROLANDO J. CARMONA

Sancochero



En guerra de puñales se ha convertido el tema Michelena, discusiones sobre su pertinencia, la "postura" de los creadores y hasta los amantes se han sacado a flote en una confrontación evidentemente politizada, extra artística y signo de una dinámica nacional mas compleja que supera las fallas curatoriales o la pelea por un edificio.
Encontramos un conjunto de obras seleccionadas por respetables miembros del AICA que parecieran jugar a llenar bancos para un meeting. El resultado; dos salones de bajo nivel, protagonizados por pinturas complacientes en la mayoría de los casos, donde la creación ha perdido su autonomía para prestarse al servicio del poder. Dos imaginarios paralelos, centrados principalmente en problemas formales; la representación de un mundo geográfico en el caso del salón, y la auto referencialidad en la bienal.
Mantengo fuertes reservas en torno a la opinión del investigador Esteva –Grillet, que percibió en la Bienal "una excelente comprensión, tanto de las libertades del arte contemporáneo como de un fino sentido estético”.en ambos casos la mayoría de las propuestas tratan de resolver problemas propios de la modernidad, a través de ejercicios compositivos donde predomina lo gestual, y una gran rigidez en torno a la pluralidad de medios expresivos. Seria interesante saber cual es el concepto de contemporaneidad que percibió el jurado, quizás uno ligado a lo moderno..?
El Michelena se ha convertido en una idea anacrónica con capacidad de clonarse.
Un salón complaciente que no ha promovido debates acuciosos sobre las practicas artísticas contemporáneas, donde las obras son premiadas solo después de obtener cierta credibilidad en la calle; Luego de treinta años y con marquito encima, es que se dieron cuenta que un video era merecedor del premio mayor (Contemplación. Anotaciones sobre la pintura Nayari Castillo2005), infoducto(1993) una de las primeras obras de net art fue eliminada al poco tiempo de abrir la muestra, la primera fotografía premiada fue en 1983, ( Abel Naim) a casi un siglo de su aparición en Venezuela.
El arte ha muerto, dice Arthur Danto. Su teoría ha venido a reforzar el posicionamiento de quienes sostienen, a partir de Joseph Beuys, que si todo puede ser arte, nada lo es: abolidas las fronteras, el contorno que pudiese delimitar al concepto ha quedado disuelto. Yendo aún más lejos, hay quienes proponen eliminar la palabra Arte del léxico contemporáneo. Los límites no están definidos, el concepto de creador esta más cerca de un catalizador, un actor social, y a la vez un dispositivo poético que concreta proyectos.
Si realmente queremos realizar una confrontación, se hace necesario pensar en modelos expositivos que superen la caja blanca, y convoquen reflexiones sustentadas en la pluralidad del imaginario estético Venezolano, no en el tradicional concepto "arte". Seria interesante poder recopilar un conjunto de creaciones Venezolanas que se preocupen por presentar y activar relaciones entre el mundo, no representarlo.
Esta duplicidad, al final es un solo un síntoma de lo que pasa en el país, donde el arte y las instituciones se encuentran doblegados frente a la política, y a los protagonistas de este juego solo les interesa el espacio intimo de su trabajo. Lamentablemente en este momento no hay escenarios para la reflexión el panorama actual ha trastocado hasta la conciencia cívica, y la capacidad de riesgo.
Regularmente, es desde las instituciones que se manejan las pautas estéticas llamadas a ampliar los niveles de reflexión en el imaginario de la colectividad y de los artistas, eso desde hace años no pasa, el proyecto expositivo ha dejado de activar conciencias para solapar intenciones populistas.
Los investigadores se han dedicado a producir proyectos en las galerías privadas, donde lo importante siempre será vender. Los museos no están preocupados por entender el arte Venezolano, las exposiciones individuales han desaparecido, los proyectos internacionales son panfletarios, pocas instituciones tienen políticas claras de vínculo con las comunidades, los departamentos de educación actúan sobre la marcha, no hay vínculos con las universidades, en definitiva muchas instituciones han perdido credibilidad, se están convirtiendo en estructuras politizadas tan débiles que ni siquiera hace falta hacerles oposición.
En este juego macabro, pareciera que nuestros creadores son impermeables ante la situación país, y ante la crisis del Ateneo, todo se derrumba y todos callamos.
Extraño a esos artistas que eran capaces de aprovechar las estructuras existentes para cuestionarlas y transformarlas a favor de su obra, enlazando o evidenciando situaciones.
Me atrevería a recordar la intervención realizada por pedro Terán en 1981 "Cuerpo de premios", acción donde aparecía acostado bajo una sabana húmeda como critica al sistema de premios del salón. Habría sido razonable toparse con cien propuestas en este sentido, pero no, escasamente unos cinco artistas repartidos en las dos versiones tomaron posiciones al respecto.
Definitivamente el salón se ha convertido en una especie de «parodia vacía», un gesto imitador desprovisto de intención satírica; la apropiación de un signo al que se ha expropiado de su significante.
Solo me atrevería a citar las palabras de Ivo Mezquita, curador de la bienal de Sao Paulo, donde el vacío se asume como valor y este año se dejaron en blanco las salas de Museo "Esta nada debe de ser entendida como una petición de reflexión sobre el papel de las bienales en general y de la creación artística en particular. Pido un poco de calma y tranquilidad para meditar sobre el futuro"

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4 comentarios:

Unknown dijo...

Estimado Rolando:
Mejor dicho, imposible. Me parece que planteaste de una manera impecable lo que muchos pensamos......
Gracias por esa reflexión estupenda,
un abrazo
Mercedes Elena González

ceeipc dijo...

Rolando: buenos algunos de tus comentarios,sin embargo, no sé de donde sacas que los salones de arte deberian ser una sátira, no se trata de eso, cada salón tiene su perfil propio y el del Miche ha sido tradicionalmente moderno, de bellas artes (en el que excepcionalmente se ha dado cabida a propuestas más experimentales), con lo cual no es un contexto donde los artistas esten obligados a enfilarse por el arte social como parece esperabas,lo deseable sería que investigadores jóvenes propiciaran la aparición de producciones expositivas (formato salón que es el caso del tema en cuestión) que se ocuparan de las expresiones más actuales del arte contemporaneo local produciendo las concecuentes tentativas teóricas que tuvieran lugar, dado que existe un gran vacio al respecto en cuanto a este tipo de eventos dedicados a estas expresiones.
"Hay que ser concientes de que el secuestro de las instituciones museisticas por parte del estado es una situación inédita en nuestro campo cultural y no podemos culpar de esto ni a los artistas ni a los investigadores"
P.D. La obra de Nayarí no llevaba ningún marco encima, estaba empotrada en una tabiqueria diseñada especialmente, parece lo mismo pero no es igual.

clemente dijo...

EL SALON ARTURO MICHELENA, UN RETO MÁS AMBICIOSO

El Salón Arturo Michelena es el certamen en donde con más alto nivel de exigencia estética se confrontan la propuestas y las investigaciones en arte que se llevan a cabo en Venezuela. Es también el evento de mayor continuidad y también, como se sabe, el de más larga actuación en la historia de nuestro arte. Ni que decir que constituye, por todo eso, referencia obligada para entender lo que, en buena medida, está pasando en el país en materia de artes plásticas. Por otro lado, el Salón Arturo Michelena representa una tradición de vanguardia que se remonta a la década de los cuarenta del siglo XX, cuando aparecieron en escuelas y talleres del país las primeras señales de arte contemporáneo, tal como estas señales llegaron a desarrollarse, con ímpetu, desde entonces. En aquellos primeros tiempos sólo se consideraban como materiales artísticos, dignos de figurar en los catálogos, los objetos de las disciplinas tradicionales: la pintura, la escultura, las artes aplicadas. Tiempo después fueron incluidos en las bases de los salones el dibujo y las artes gráficas. Aunque no pasó mucho tiempo sin que pujaran para ser reconocidas como disciplinas de arte modalidades que antes no se tomaban en cuenta, no existían o a las que no se les reconocían atributos estéticos, como eran la fotografía, las artes gráficas, las instalaciones, el video arte, el arte corporal y en fin otras subvariedades de lenguajes. Tal apertura a campos diversos, lejos de restar dinamismo e interés al salón, han contribuido enormemente a ampliar el espectro de las disciplinas que se confrontan en él, hasta un grado que roza al arte conceptual. Aunque a la postre haya hecho más laborioso, largo y arduo el trabajo de selección y premiación de las obras concursantes. Pero lo más importante que ocurrió, y sobre lo cual se hace necesario reflexionar, es que con el nuevo salón desaparecieron las fronteras entre las géneros conocidos para dar paso a categorías más generales que identifican tan sólo a los modos de presentación de las obras, sus dimensiones y materiales en un marco de confrontación donde todas las modalidades aceptadas conservan idéntica importancia y el mismo rango. Al punto de que se habla en las bases de obras bidimensionales o tridimensionales sin entrar en detalle y dando por sentado que la creatividad misma está por encima de las formalidades. Vamos hacia la unificación de las artes.
Hay que decir, además, que en toda la historia del Salón Arturo Michelena ha jugado rol fundamental el Ateneo de Valencia, en tanto que es el ente patrocinante y organizador del evento. Ha sido tradición de esta institución el respeto a los criterios y decisiones de los jurados, así como la obligación de dedicarse al esfuerzo de conservación y mantenimiento de la colección formada con las obras premiadas en cada una de las ediciones del salón. Así como también ha garantizado la continuidad de éste y su organización en el ámbito de la pluralidad de lenguajes y estilos que participan y del derecho de los artistas a expresarse con la mayor libertad, sin cortapisas ni prohibiciones de ninguna especie. Tal como ocurre con esta nueva edición del certamen. De tal modo que uno de los principales atractivos del Salón Arturo Michelena es el hecho de que la premiación se hace sin tomar en cuenta la trayectoria o los méritos de los artistas.
La 64º edición del Salón Arturo Michelena significa un paso adelante, un nuevo hito en la historia del evento, armado ahora en un ambiente entusiasta que da respuesta a las políticas del Ateneo de Valencia de impulsar la inclusión de los sectores marginados y excluidos a los programas de la institución.
La afluencia de obras, la pareja y por momentos excepcional calidad de las obras expuestas, en todas las disciplinas, la buena organización del evento y el énfasis puesto en un montaje audaz que modula sabiamente las relaciones entre las obras y el espacio, en beneficio de una visión de conjunto relajada, dinámica y monumental, que invita al público a hacer el recorrido de la exposición, son puntos a favor que, unidos a la receptividad mostrada por el gran número de artistas que envió a la preselección, hacen de esta versión 64º del Salón Arturo Michelena un modelo para el arte venezolano y latinoamericano de nuestros días.

Juan Calzadilla

ceeipc dijo...

Clemente: que falta de autocritica...por dios!!